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Frases que no debes decir a un hombre

La comunicación es importante pero, a veces es mejor estarse calladitos. Pocas y simples palabras en el orden erroneo, pueden comprometer meses y meses de felicidad conyugal y preparar las bases para una noche de pelea y un día siguiente de caras largas. Seamos listas y tengamos piedad. Estas son algunas de las frases que es mejor no decir jamás.
¿VAMOS A IKEA?: cada vez que decimos esta frase a un hombre, una parte en él muere por dentro. Algunas veces también por fuera. Para una gran parte de los hombres, dar vueltas por IKEA es como dar vueltas por el infierno. Una vez que se ha sobrepasado el límite temporal allí, el tiempo comienza a dilatarse para ellos, el sol se pone, el día se alterna con la noche, ya no saben dónde están ni quién son. Mientras nosotras estamos en pleno éxtasis, con las pupilas dilatadas y el carro lleno. Los chicos saben que a ellos solo les toca desmontar los asientos del coche para meterlo todo, y tomarse un digestivo para pasar las albondigas suecas.
HÁBLAME DE TU EX: Vamos chicas, tenemos que dejar de autolesionarnos y lesionar a nuestros novios en respuesta. Cada vez que la sombra de la curiosidad sobre "las otras" asoma en nosotras, un unicornio muere en Fantasía. Si además ya sabemos lo que ocurrirá a continuación; él se dejará llevar por un puñetero y solitario recuerdo feliz, y automaticamente asumiremos que aún la ama. Y si habla mal de ella, nos parecerá un cretino y temeremos lo que dirá de nosotras si un día no seguimos juntos. En cualquier caso, este tema acaba siempre en bronca.
HÁBLAME DE TU EX: Vamos chicas, tenemos que dejar de autolesionarnos y lesionar a nuestros novios en respuesta. Cada vez que la sombra de la curiosidad sobre "las otras" asoma en nosotras, un unicornio muere en Fantasía. Si además ya sabemos lo que ocurrirá a continuación; él se dejará llevar por un puñetero y solitario recuerdo feliz, y automaticamente asumiremos que aún la ama. Y si habla mal de ella, nos parecerá un cretino y temeremos lo que dirá de nosotras si un día no seguimos juntos. En cualquier caso, este tema acaba siempre en bronca.
TE TENGO QUE DECIR ALGO IMPORTANTE, LUEGO TE CUENTO: las muejres tenemos éste horrible vicio. Telefoneamos en la pausa de la comida, contamos detalles insignificantes de historias aburridas durante más de 40 minutos y al final, un par de segundos antes de colgar, decimos que hay algo muy GORDO de lo que queremos hablarles. ¡PÁNICO! “¿Qué, qué, qué?”. Pero no lo sabréis jamás. Guardaremos la información como secreto de sumario, y vosotros llegaréis a casa esa noche con una ulcera de estómago. Todo para descubrir que: “Para éste verano había pensado que Italia…”.
¿CUÁNTO ME QUIERES?: Ninguna respuesta a esta pregunta será satisfactoria. Ninguna unidad de medida puede alcanzar nuestras espectativas. Las respuestas demasiado románticas nos parecerán babosas y forzadas. Pero las cercanas a la realidad nos pondrán tristes porque nos sentiremos disminuídas. En realidad sabemos que nos quiere, ¿no nos puede bastar?
PUES MI EX…: Nunca empecéis una frase con esas tres palabras. Si vuestro ex era más alto, o tenía un coche estupendo, era voluntario, logró un aumento o simplemente olía menos que el novio actual, les estamos ofendiendo. Es un cuchillo de doble rasero.
PUES MI EX…: Nunca empecéis una frase con esas tres palabras. Si vuestro ex era más alto, o tenía un coche estupendo, era voluntario, logró un aumento o simplemente olía menos que el novio actual, les estamos ofendiendo. Es un cuchillo de doble rasero.
¿PERO CUÁNTO PELO TIENES?: Los chicos no saben cuánto pelo tienen, asumámoslo. Podrían responder que 348 millones, pero todos sabemos que entre líneas estamos diciendo "hazte un poquito de cera, va". Y ellos, si no lo han caído hasta ahora en el fascinante mundo de las tiras a la miel, van a fliparlo en colores con los sudores que sufrimos las chicas para quedarnos como un melocotón sin piel. No todos están preparados, chicas.
¿ESTÁS...YA DENTRO?: claramente no estamos hablando del garaje (ponedle un poquito de malicia, va). En cualquier caso esta es la peor cosa que podemos decirles a ellos. Los chicos y su sensibilidad hacía el miembro viril, van mucho más allá de lo físico, ya lo sabéis.
¿ESTÁS...YA DENTRO?: claramente no estamos hablando del garaje (ponedle un poquito de malicia, va). En cualquier caso esta es la peor cosa que podemos decirles a ellos. Los chicos y su sensibilidad hacía el miembro viril, van mucho más allá de lo físico, ya lo sabéis.

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