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Cómo diferenciar entre amor y obsesión

El amor muchas veces puede terminar mostrando una faceta mucho menos amable y más peligrosa: los celos, el exceso de control…etc. Este tipo de cosas con frecuencia lejos de ser una prueba de amor, terminan destruyéndolo, por eso es importante no caer en actitudes que pongan en riesgo una relación, del mismo modo que no debemos consentir ese tipo de actitudes sobre nosotros mismos.

Se dice que el amor nos sitúa en un plano emocional eufórico, fuera de nosotros mismos, casi místico. Todo eso es muy bonito y, sobre todo, si el amor es correspondido, pero hay que poner atención a sentimientos que se pasen de “lo normal”.

Es fantástico sentir deseo por alguien, querer pasar tiempo con esa persona, hablar con esa persona, intimar con esa persona, pero no debemos olvidar nunca que ante todo seguimos siendo seres independientes, por lo que si nuestra vida giro sólo en torno a lo que haga o diga otra persona, algo más estamos haciendo.

Obsesión por alguien

La obsesión es un extremo, y como todos los extremos, no es bueno. Debemos saber diferenciar en todo momento una actitud cariñosa o de atención, de aquellas que se asemejan más a un exceso de control que al amor. Y la realidad es que a nadie le gusta sentirse controlado .

Las relaciones se basan en el respeto y la confianza, si estas no existen en una relación, uno, o se tiene un problema de actitud por ver problemas dónde no las hay, o dos, no es la relación que te conviene.

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Obsesión de otro hacia nosotros

Del mismo modo que debemos poner atención en nuestro comportamiento, también debemos estar alerta sobre el comportamiento de nuestra pareja.

Es perfecto querer compartir momentos con la pareja, interesarse por lo que hace o cuándo lo hace, pero nunca se debe exigir querer saber, eso sí es control. De nada vale si tu pareja te dice “tú eres libre de contarme lo que quieras” si luego no cuentas algo y eso supone un enfado. Como sujeto individual la pareja debe respetarnos, siempre, y eso implica respetar tanto lo que contamos como lo que callamos. Callar no es tiene porque implicar algo malo detrás, y eso es lo que lleva a muchos a obsesionarse, el miedo a perder a la persona, miedo a que aparezca otro/a, miedo a que no me quiera….etc, etc etc.

Con demasiada frecuencia tendemos a justificar acciones basándonos en que “lo hace porque me quiere mucho”. EL amor NUNCA debe justificar conductas obsesivas, a las personas que se repitan esa frase a menudo habría que responderles, “pues más vale que te quiera menos y te quiera mejor”.

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