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Científicos revelan el origen de los besos románticos

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Si nos comparamos con el resto de especies animales, somos de las dos o tres excepciones que utilizan el beso. Ahora, gracias al trabajo de expertos podemos hacernos una idea del origen de los besos románticos. Y es que, aunque nos parezca algo muy común en hombres y mujeres, más de la mitad de culturas del mundo no lo practican.

Si no lo viéramos desde pequeños ni nos lo prohibieran por ser algo que hacen los adultos, quizá en lugar de desear besar a otras personas, nos parecería algo raro e incluso desagradable. Además, está demostrado que a través del beso transferimos hasta 800 millones de bacterias a la otra persona y viceversa.

Sin embargo, el beso romántico es lo primero que deseamos hacer cuando tenemos interés sexual en una persona. ¿Por qué ocurre esto? Aunque parezca sorprendente, solo el 46% de las sociedades del mundo practican el beso en su forma romántica. Varias investigaciones han revelado que en las sociedades cazadoras-recolectoras no se besan ni tienen deseo de hacerlo.

Las sociedades más tribales ven el beso como algo intolerable, por lo que muchos expertos consideran que nuestros ancestros tampoco lo hacían. Para William Jankowiak, profesor de la Universidad de Nevada, en Las Vegas, Estados Unidos, el beso romántico no es un comportamiento universal.

Según este profesional, se trata de un producto de las sociedades occidentales, una costumbre que ha trascendido de generación en generación. Apoyando esta teoría encontramos a Rafael Wlodarski, de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, que argumenta que "besarse como se hace hoy en día parece una invención bastante nueva".

El experto en el comportamiento humano encontró en unos textos en sánscrito de más de 3500 años que el beso era una acción por la que se inhalaba el alma del otro. Esta simbología podía llevar a la tradición actual pero la respuesta estaba en los animales.

Los parientes más próximos al ser humano son los chimpancés y los bonobos. Pues bien, ambos se besan entre ellos. El primatólogo Frans de Wall, de la Universidad Emory de Atlanta, en Estados Unidos, ha observado chimmpancés besarse y abrazarse después de tener una pelea.

De aquí concluyó que al hacerlo después de un combate, para ellos significa una manera de reconciliación, no un comportamiento romántico. Sin embargo, los bonobos se besan de forma más frecuente y usan la lengua en muchas ocasiones. Curiosamente, son mucho más sexuales que los chimpancés.

El caso es que el bonobo, los chimpancés y los humanos, somos excepciones. El resto de animales no se besan. La mayoría utiliza el olfato para saber con quién quiere aparearse. Al oler al candidato sabe el nivel de hormonas sexuales que posee el otro animal y puede decidir en base a ello si le interesa.

Los seres humanos tenemos un sentido del olfato casi nulo comparado con el de muchas especies del reino animal. Por este motivo, necesitamos acercarnos mucho a una persona para saber si nos gusta su olor. Aunque no seamos conscientes de ello, varios estudios atestiguan que el olor es un factor determinante a la hora de elegir a otra persona.

Por ejemplo, una investigación del año 1995 concluyó que las mujeres, prefieren el olor de hombres genéticamente contrarios a ellas, lo que daría mayor probabilidad de tener una descendencia saludable. Besarnos es una manera de acercarnos lo suficiente como para olfatear los genes de nuestra pareja potencial.

Wlodarski llevó a cabo un estudio en 2013 por el que descubrió que el olor es lo más relevante a la hora de besar a otra persona, sobre todo en los periodos en los que las mujeres eran más fértiles. Esto hace que las hembras encuentren más atractivas las feromonas de los machos.

Si alguna vez habéis oído a alguien decir que le excita cuando su pareja está sudada, esto es porque las feromonas están presentes en este fluido corporal y esto hace que su excitación aumente. Las feromonas son importantes para atraer a alguien. Wlodarski entiende el beso como un agregado cultural a la necesidad de olernos y detectar las feromonas para elegir con quién vamos a reproducirnos: "Nosotros hemos heredado toda nuestra biología de los mamíferos, solo le hemos añadido unos cuantos matices con la evolución".

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Así que ya sabes, dado que los besos suponen algo cultural, puedes buscar a tu pareja ideal para reproducirte acercándote mucho y olfateándola, pero ten en cuenta que aunque te ahorres el intercambio de bacterias, la gente puede que no entienda lo que estás haciendo y, como mínimo, te miren de manera extraña.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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